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Espacios sagrados

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Espacios sagrados

Mensaje por Zoer el Sáb 26 Feb 2011, 07:18

El espacio que creamos para desarrollar nuestra actividad espiritual es sagrado. Dentro de él podemos llegar a reconocer el lugar que ocupamos en el universo y ciertas verdades sobre la condición humana, e incluso comprender lo que algunas personas denominan “divinidad”, o practicar el sagrado arte de la magia, sagrado porque recurre a nuestro conocimiento espiritual para producir un cambio.
Crear un espacio sagrado es simple, pero requiere concentración, claridad de objetivos, y capacidad para resistir las distracciones mentales y físicas de nuestras circunstancias particulares. Puedes crear un espacio para la meditación o la hechicería en tu propio hogar, sin necesidad de destinar una habitación a tales efectos; simplemente crea un espacio físico en tu casa durante la duración del hechizo y más tarde devuélvelo a su función original. Para muchos de nosotros, despejar el espacio físico es la parte más sencilla. Pero los desechos psicológicos suelen ser bastante más difíciles de limpiar y, desde luego, la tarea requiere práctica. Con el tiempo, y cuando hayas repetido varias veces los trabajos descritos en esta sección, pasar mentalmente al “modo ritual” te resultará tan sencillo como reparar el espacio físico en tu hogar.
La forma más natural que puede adoptar un espacio sagrado es el círculo, que durante siglos ha sido utilizado por los magos como límite –y también con fines protectores- durante la práctica de la hechicería. Crear un círculo es muy sencillo. Si trabajas en casa, escoge una habitación en la que nadie te moleste durante la práctica, que, por lo general, dura al menos una hora. Despeja el centro de ese cuarto para que puedas sentarte cómodamente en el suelo, y coloca cuatro velas –una amarilla, una roja, una azul y una verde, todas en candelabros o recipientes de seguridad y alejadas de las zonas de riesgo- en puntos que coincidan aproximadamente con el este para la amarilla, el sur para la roja, el oeste para la azul y el norte para la verde. Estas velas representan cuarto de los cinco elementos sagrados: aire, fuego, agua, tierra. En el centro, deberías colocar una vela púrpura en un recipiente seguro, como representación del espíritu, o quinto elemento mágico.
La mayoría de los magos prefieren “limpiar” psíquicamente el espacio antes de formar un circulo, lo que significa purificar un poco de agua y bendecir un puñado de sal, mezclar ambos ingredientes y salpicar la mezcla por toda la habitación. Lo único que debes hacer es colocar la mano sobre un vaso o vasija de cristal, luego visualizar cualquier energía que el agua pudiera haber absorbido como si se tratase de humo oscuro que sale del vaso, y declarar: “Yo te exorcizo, oh criatura del agua”. Ahora apoya la mano sobre la sal y bendícela, afirmando: “Sea bendecida esta criatura de sal”; luego viértelo en el agua y mézclala, para finalmente salpicar toda la habitación en el sentido de las agujas del reloj. Utilizando una varita, un cuchillo o un dedo índice, y comenzando desde el este, muévete en el sentido de las agujas del reloj –o deosil (“como el sol”)- alrededor del cuarto para “describir” un círculo de luz en el aire. Intenta abarcar toda la habitación. Absorbe energía de la tierra a través de tus pies, y siéntela atravesar tu tronco, tus brazos y llegar a la varita, cuchillo o índice. Cuando hayas finalizado el círculo, decláralo establecido. Por ejemplo: “Te conjuro, oh círculo de poder, para que te conviertas en límite y protector de este espacio entre dos mundos”.
Cuando el círculo quede establecido, procede a invocar a los elementos. Algunas personas gustan visualizarlos como “humanoides” y concederles formas angelicales o de dioses; otras se decantan por visualizar simplemente la energía que caracteriza a cada uno de ellos. Cualquiera que sea tu inclinación, lo importante es que reconozcas los elementos mientras construyes el círculo. Invocarlos no significa que durante aproximadamente una hora las poderosas fuerzas que ellos representan invadirán el lugar donde nos encontramos, sino en realidad que invocamos su significado entre nosotros.
Externamente reconocemos su presencia en todas las cosas, y simbolizamos y unificamos esa presencia durante la duración del círculo y en la dirección apropiada. Es preferible que las declaraciones sean muy sencillas desde el punto de vista estructural. Comenzando por el este, da la bienvenida al elemento, aire: luego muévete alrededor del círculo deosil, saludando a los elementos que corresponden a cada dirección y adaptando las siguientes palabras según corresponda: “En el este, elemento del aire, te honro en este círculo sagrado”. Cuando hayas dado la bienvenida a los elementos externos, desplázate hacia el centro y recibe al elemento del espíritu. No olvides encender la vela que le corresponde a cada uno mientras les das la bienvenida, declarando: “Saludos, y bienvenido”.
Cuando hayas finalizado tu hechizo o ritual, muévete alrededor del círculo en dirección contraria a las agujas del reloj, o widershins, para cerrarlo, apagando las velas en orden inverso y comenzando por la tierra para finalizar en el espíritu.
Por lo general, todos los movimientos dentro del círculo suelen ser deosil. Existen excepciones ocasionales –por ejemplo, al practicar un hechizo para inhibir-, pero por regla general es necesario respetar esta tradición. No deberías atravesar los límites del círculo ni abandonar dicho espacio sagrado mientras dure el ritual, a menos que suceda una emergencia que requiera interrupción. De esta manera te mantendrás concentrado durante la práctica mágica, y el poder generado dentro del círculo se mantendrá allí hasta que te encuentres preparado para liberarlo.
En muchos emplazamientos sagrados neolíticos se han hallado círculos de piedra, zanjas y montículos de la tierra que, según se cree, simbolizan el misterioso ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento según lo celebraban nuestros ancestros. En el ámbito de la magia, cuando hablamos de trabajar dentro del círculo, nos referimos a lo mismo que hacían nuestros antepasados cuando construían sus monumentos: que todos los círculos conforman un único gran círculo, y que la naturaleza de toda la experiencia es de carácter cíclico.

_________________
La dos palabras que pueden solucionar todos tus problemas: tiempo y paciencia.
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Zoer
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